El ocio
Como uno no tiene nada que hacer se queda viendo esa paloma que come maíz, arroz o algo parecido en la cuenca de la mano de ese señor que está dormido. Y así se va poniendo la tarde y se para una señora que se parece ati con un niñito vestido de nazareno. En el momento en que la señora casa un bizcocho de la cartera y la señora se lo mete al niñito en la boca, yo te muerdo el dedo de la mano y tú me dices el coño de tu madre me mordiste, vámomos de aquí. Y seguimos caminando como si nada, así, caminando.Edilio Peña.
Más allá de las ramblas.


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